Miedo al silencio.

Reflexiones sobre la vida

 

Estoy harto del lenguaje. Camino por las calles y sólo veo lenguaje. Me da tanto asco el lenguaje. Siento repulsión necesitar de símbolos y de sonidos. Hasta necesito sonidos mentales para escribir esto. ¿No es terrible? Estoy harto de los conceptos. Somos conceptos; no humanos. Nos hemos rebajado a ser palabras.

¿Por qué tengo que decir algo todo el tiempo? ¿Qué digo con mis palabras? ¿Qué digo con mi silencio? ¿Qué digo con mi ropa? ¿Qué digo con mis gestos? ¿Qué digo con lo que no digo? ¿Desde cuándo esta urgencia por decir algo? ¿No será más bien una urgencia por escuchar algo? ¿Una urgencia por el sonido? ¿Por el ruido que provoca en nuestra mente el sonido del lenguaje?

¿Es que nos cuesta tanto estar en silencio? ¿Nos cuesta tanto estar con nosotros mismos? Le tenemos miedo al silencio porque en el silencio sólo nos quedan nuestros pensamientos. La oscuridad y el silencio son para dormir, no para pensar. ¿No es así, mundo? Y si pensamos, nos agobiamos. No podemos soportar nuestros pensamientos.

Desde hoy no diré nada más que lo necesario.

¿Cómo fue que llegamos a lo que somos hoy como humanidad? ¿Aún somos humanidad? ¿Estamos juntos, o somos millones de mundos separados? Nos dividen las fronteras. Nos divide el concepto de división.

Creamos palabras que usamos como herramientas para apuñalarnos a nosotros mismos por la espalda. Nos parece tan natural usar palabras. Usar conceptos. Definir. Clasificar. Separar. Dividir. Sufrir.

Perdemos nuestra vida intentando saber qué es lo que sentimos. Qué es lo que somos. ¿Esto será amor? ¿Esto será felicidad? ¿Esto será la vida? ¿Esto seré yo? Vamos en busca de conceptos para saber si somos felices. Se nos olvidó que también se puede sentir.

El universo no se creó para definirlo. No estamos aquí para intentar saber qué es algo, qué es lo que vemos, qué es lo que sentimos. Estamos aquí para sentir. Sólo sentir.

Prostituimos la comunicación y la convertimos en un negocio. Le dimos más importancia a un pedazo de papel que a un abrazo; a un concepto que a un sentimiento; a una cosa que a un ser humano. Hablamos y decimos cosas pero no sabemos qué es lo que decimos.

Vamos a comunicarnos con las miradas. Vamos a decirnos cosas con abrazos.

Me reconcilio con las palabras. Las perdono. Ellas no tienen la culpa. Nadie tiene la culpa.

Me refugio en el no saber. No sé nada. No quiero saber. ¿Para qué? No quiero contaminar mi esencia con conceptos.

Nada que necesite de un concepto para ser válido, se puede considerar existente. Nada que no use los sentimientos para ser lo que es, puede ser.

¿Qué hemos hecho? ¿Todos somos hermanos? ¿Somos una gran familia, o muchas familias divididas? Hasta las familias se han acabado. Nos dividimos hasta el individualismo. Somos individuales o no somos. Estamos separados o no estamos.

¿Se puede acabar con esto? ¿Aún hay tiempo para salvarnos?

¿Nos podemos liberar de los conceptos? ¡Liberémonos de los conceptos! ¡Rompamos las cadenas de las definiciones! Adiós a los diccionarios. Adiós a los idiomas. Adiós a los sonidos repetitivos. Adiós a siempre los mismos pensamientos.

Liberémonos de las culpas del pasado. Liberémonos de las preocupaciones del futuro. Comencemos a vivir el aquí y el ahora. ¿Tenemos algo más? ¿Tenemos algo más que este momento?

Dejemos de dar vueltas y vueltas regresando siempre al mismo lugar: a la nada. Dejemos de vivir en círculos en donde todos los días son lo mismo. Y si no son los días, son las semanas, y sino, los meses, y sino, los años, y sino, la vida. Dejemos de caminar con los ojos cerrados pensando que llegaremos a algún lugar. Nuestro lugar es en donde estamos. Nuestro lugar es este momento.

Cada día puede ser una experiencia diferente. Cada día podemos liberarnos un poco más de una de las principales cadenas: el lenguaje.

A partir de hoy no tengo nombre, no tengo apellidos, no tengo edad, no tengo sexo, no tengo nacionalidad, no tengo oficio, no tengo nada. No soy nada. No quiero ser nada. No necesito ser nada. ¿Para qué? No hay nada mejor que la nada. La nada que soy yo. La nada que es todo. Y es ahí a donde voy; es eso lo que busco; es eso lo que estoy diciendo: Nada.

Que los que están dormidos desperdicien sus vidas siendo algo. Yo descanso en la tranquilidad de mi nada. Que los demás se cansen luchando por ser algo. Yo me quedo aquí, en la nada y en todas sus posibilidades.

Que los demás se maten: yo vivo. Que los demás sean algo: yo nada. Que los demás busquen: yo ya encontré. Y sí, encontré nada.

Eso es lo que hay detrás de todo lo que existe. Eso es de donde emana todo lo que percibimos con nuestros sentidos. Es ahí de donde venimos y es ahí a donde vamos. Todo lo demás es ilusorio y sin sentido. Para mí, sólo existe la nada.

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