México: El país de los nacos.

La verdad duele, y cuando se trata de México; nuestro hermoso país, duele mucho más.

México es un país lleno de ironía y surrealismo. Un país muy colorido con una cultura única en el mundo. Es el único país que se ríe de sus propias desgracias, incluso de la muerte. ¿Y qué otra opción nos queda a los mexicanos? Más bien parece que reímos para no llorar, o que la risa es nuestro llanto.

Si la risa es nuestro llanto, entonces México es un valle de lágrimas, o de risas. Usamos el chiste como mecanismo protector. Cuando nos reímos de algo, de alguna forma parece que no duele tanto. ¿O será que en realidad reprimimos nuestros sentimientos?

México autoreprimido.

¿Qué clase de salud mental se puede esperar de un país que se ríe de todo? Un país que se burla de todo y de todos. El chiste es un instrumento que sirve para muchas cosas.

Con el chiste nos desahogamos, nos liberamos. Gracias a los chistes podemos decir cosas que normalmente no diríamos. El chiste es entonces, un instrumento que nos libera de la represión mental autoimpuesta por la misma cultura. Una cultura en la que más que vivir, se sobrevive.

Desde pequeños tenemos que aprender a cuidarnos de los muchos abusos que hay en todas partes. Desde un salón de clases hasta los órganos de gobierno. Crecemos aprendiendo a cuidarnos. Y al crecer, después de tantos años viviendo así, nos volvemos parte de esta cultura corrompida. Una cultura divida en dos: Los privilegiados y los desafortunados.

El otro México.

Estamos en un país en el que algunas personas viven en el lujo mientras al mismo tiempo otras personas están literalmente muriendo de hambre. No es un secreto que México es un país con mucha desigualdad.

Pero, ¿qué provoca esta desigualdad? Un país en donde un sector de la población va a las mejores universidades del mundo, mientras otro apenas sabe leer y escribir. En donde un sector vive en casas muy grandes con servicios de jardinería y de limpieza, mientras otro vive en casas hechas de cartón. Las clases sociales están demasiado definidas.

México rico Vs México pobre.

Por alguna razón, una parte del sector privilegiado cree que esos privilegios los convierten en personas superiores; seres humanos inalcanzables que compran su poder.

México es un país clasista que se discrimina a sí mismo. Como si una parte de México odiara a la otra parte. México es un país que no se ha aceptado a sí mismo. Un país que no se conoce. Es un país ciego que no puede ver cuáles son los verdaderos problemas. Un país tan retrasado en todo, que sigue pensando que una persona es inferior por la manera en la que se ve, por la manera en la que viste, o por la manera en la que vive.

México es un país que no es libre. Un país que aparenta ser otro; que quiere ser otro. Pero no sabe cómo hacerlo. Entonces su única opción es fingir que todo está bien, mientras por dentro se está muriendo.

¿México tiene solución?

Los problemas de este país son tantos y tan diversos, que es muy difícil saber por dónde empezar. Quizá debamos comenzar con algo pequeño. Tal vez siendo mejores seres humanos, tratando bien a todas las personas que nos cruzamos, dejando de ser corruptos, dejando de abusar de los demás. Si el cambio no comienza en nuestro interior, ¿entonces en dónde? ¿De qué manera podríamos ser un mejor país, si no somos mejores personas?

Definitivamente tenemos el país que merecemos. El país que a lo largo de los siglos hemos construido. Y sí, obviamente hay problemas que no se solucionan sólo siendo mejores personas. Pero ese es el primer paso para encontrar soluciones a los otros problemas.

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