Ruido.

 

Intento vaciar mi mente. Intento no pensar en nada. Dejarme llevar por el silencio. El silencio… ¿Pero en dónde está el silencio? Lo busco y no está. No hay silencio. No puedo llegar al silencio. Hay un ruido. Hay un ruido que no me deja llegar. ¿De dónde vendrá este ruido? ¿De dónde vendrá este ruido? ¿Viene de mí? ¿De mí mismo? ¿Viene de algo que yo hice? ¿De algo que yo generé? ¿De algo que yo pensé? ¿Desde cuándo está ahí ese ruido? ¿Desde que nací? ¿O se creó en algún momento de mi infancia? Tal vez ese ruido viene de la infancia. De algún lugar que ya olvidé. De algo que seguramente nunca recordaré. Pero siempre me estará causando ruido. Es el ruido de no saber qué. De no saber nada. El ruido de la mente. El ruido que no me deja escuchar mis pensamientos.

Hay tanto ruido a mi alrededor. Hay perros ladrando. Hay coches sonando. Música sin sentido a todo volumen. Risas. Hay muchas risas. Pero, ¿de dónde vienen esas risas? Veo que muchas personas se ríen. Se ríen mucho. Pero en su risa yo no puedo evitar ver dolor. Y no es que yo quiera ver dolor en todas partes. Es que no puedo evitar ver lo que mis ojos perciben. Y hay mucho dolor en la risa. Hay mucho dolor en el chiste. En la broma. ¿Qué es una broma? ¿Qué busca una broma? Más allá de hacer reír, la broma sólo hace ver la realidad de una manera diferente. Pasa de la miseria a lo cómico. Hace que lo absurdo de risa.

Y está también el ruido de la televisión. La televisión es mucho ruido. La televisión es ruido. Yo no puedo estar diez minutos escuchando eso, porque sólo es ruido. Ruido que no nos deja escuchar nuestros pensamientos. Hay tanto ruido a mi alrededor. ¿De dónde viene tanto ruido? ¿Quién lo genera? ¿Soy yo mismo?

Y sólo en la noche, a altas horas de la madrugada puedo escuchar mis pensamientos. ¿Y qué me dicen mis pensamientos? Nada. No hay nada. Detrás de todo ese ruido hay nada. ¿Es eso a lo que le tememos? ¿Le tememos a la nada? ¿Es por eso que hacemos tanto ruido? ¿Para no estar en la nada?

No hay nada. Nada más que este momento. Es lo único que yo puedo ver. Este momento. ¿Es a eso a lo que le tenemos miedo? ¿Por eso tanto ruido? ¿Para no estar en este momento? Veo a tantas personas preocupadas por el futuro. Agobiadas por el futuro, porque no saben qué pasará mañana. ¿Y en qué momento viven? ¿En qué momento disfrutan? Si hoy trabajan están pensando en lo que harán mañana, o dentro de dos horas, o el viernes, o en vacaciones, o a fin de mes, o a fin de año. Siempre evitando este momento. Olvidándonos de este momento. ¿Por qué tantas ansias por el futuro? ¿Por qué? ¿A dónde queremos llegar? ¿A dónde queremos llegar? ¿A dónde vamos con tanta prisa? ¿Qué necesitamos allá en el futuro que no tengamos justo en este momento con nosotros? ¿Qué es? ¿Qué es? Una simple ilusión de que algo pasará. ¿Cuándo? No se sabe. Pero en algún momento allá en el futuro algo pasará. Algo cambiará todo. Algo llegará y tomará nuestras vidas y las solucionará. Algo ahí en el futuro; hay algo ahí. Algo se esconde ahí en el futuro esperando por nosotros. Esperando a que nosotros lo queramos ver. ¿Verdad?  ¿Es eso? ¿Es eso lo que tanto nos preocupa? ¿Lo que pasará mañana?

O está la otra opción. Veo personas sintiendo culpa por el pasado. Veo a personas que no pueden dejar ir el pasado. Se quedaron ahí. Se quedaron en el pasado. En los buenos tiempos del pasado. Cuando todo era mejor en el pasado. Todo era mejor en el pasado, ¿no? Y todo será mejor en el futuro. Claro. ¿Y el presente? ¿En qué momento nos fijamos en este momento? ¿Qué tanto hay ahí en el pasado o en el futuro? ¿Qué cosas se esconden ahí? ¿Por qué no nos dejan vivir? ¿Por qué tanto arrepentimiento? ¿Por qué tantos pensamientos de qué hubiera pasado si hubiera hecho esto? O tal vez todo será mejor si hubiera hecho esto. Arrepentimiento. Arrepentimiento. Arrepentimiento. Arrepentimiento por no hacer. Culpa por haber hecho. Culpa por haber hecho esto que quizá no debí haberlo hecho. Culpa por haber dicho esto que quizá no debí haberlo dicho. Culpa por haber ido a algún al lugar que quizá no debí haber ido. Culpa.

Culpa y preocupación. ¿Es ese el ruido? ¿Es de ahí de donde viene el ruido? ¿De la culpa y de la preocupación? ¿Del pasado y del futuro? ¿Del vivir en el pasado y en el futuro? ¿Es de ahí de donde viene todo este ruido? ¿Del pasado y del futuro? ¿De algo que no existe todavía y que además ya no existe? ¿Qué es el pasado? Una ilusión. Yo pienso en lo que hice hace algunos momentos y me parece irreal. Yo no lo veo. No puedo ver lo que hice hace algunos minutos. Ya no. Ya se fue. Ya no está aquí. Se fue.

Y el futuro. ¿Qué es el futuro? Es eso que todavía no llega. Eso que ya viene. ¿Es mañana? ¿Es dentro de un mes? ¿Es dentro de diez años? Y de nuevo es algo que es irreal. Pienso en el futuro y ¿qué hay ahí? Yo no veo nada. No lo sé. No puedo saber qué hay ahí. ¿Para qué perder tiempo pensando en lo que hay ahí? Si tengo este momento para hacer algo. Para hacer lo que sea. Pero hacer algo. Hacer. Cuando llega el silencio y el ruido se va, comienza el hacer. Hacer. Después del silencio llega el hacer; la acción.

¿Qué estás haciendo tú? ¿En dónde decides vivir? ¿En la culpa y arrepentimientos del pasado? ¿En las preocupaciones del futuro? ¿O en el maravilloso ahora, o en este momento? ¿Tenemos algo más que este momento? ¿Hay algo más ahí? ¿Qué es? Yo no lo veo. Para mí sólo existe este momento. Y en este momento yo soy todo lo que quiero ser. En este momento todo lo que pienso se crea delante de mí. En este momento soy. En este momento soy.

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